9 de junio de 2014

Discutiendo y evaluando el final de “Al Filo del Mañana”.

No es ningún secreto. De verdad disfrute la nueva cinta de Doug Liman, Al Filo del Mañana, habiéndola visto ya dos veces. Dicho eso, y aun creyendo que es un film bastante simple gracias a su ritmo, el final es algo intrigante, al haber creado uno personal hasta cierto punto…

Cualquiera que no haya visto Al Filo del Mañana debería abstenerse de leer lo siguiente.

Mi visión ficticia.

Marcando como punto final aquel en que el personaje de Tom Cruise, Bill Cage, consigue destruir al Omega, así como al resto de la raza extraterrestre, decidí interpretar por mi cuenta dos pequeños detalles. El primero, creer que la sangre con la que Cage se une, es la sangre de un Alfa. El segundo, interpretar los comentarios en televisión como la antesala a la batalla que hemos visto ya incontables veces. ¿Por qué seguir este razonamiento? Es simple. Debido a la lógica y detalles que ya conocemos. El intentar mantenerme en el universo introducido es lo que me detiene de aceptar la decisión de la película, si bien hay más para desarrollar en esa última.

A mi ver, si estos dos puntos se hubieran cumplido, la conclusión cargaría solo con un par de asuntos adicionales en los que pensar. El darnos un final prometedor sin la necesidad de mostrárnoslo, es algo que funciona y acaba con el film en una nota positiva. Pero algo que encuentro más astuto acá, es la naturaleza de esta despedida, una naturaleza menos clara. Me refiero a que, si Cage volviera regresar con sangre Alfa, incluso con el Omega destruido, podría significar que esta guerra es imbatible, y la cantidad de repeticiones es en realidad inútil.

No soy nadie en posición de idear una mejor forma de acabar con la historia, pero creo estar a salvo de cualquier protesta al haber creído en lo presentado más arriba. Ciertamente, esta última versión es tan amplia y arriesgada como la real, pero de distinta manera. A la hora de enfrentarnos a esos últimos cinco minutos, pienso que el resultado sería más efectivo si cargara con positivismo y negatividad, en vez de positivismo y curiosidad.

El Final.

La sangre azul, ahí comenzó mi confusión, creando mi propio final incluso antes de que me enseñaran el real. Lo correcto, es que Cage se une a la sangre del Omega, resultando en un desconocido traspaso de poderes. ¿Qué es capaz de hacer Cage ahora? ¿Quién sabe? Despertándose unas horas antes de ser informado sobre la icónica batalla final, Cage luce su nuevo manejo del tiempo, habiendo incluso detenido a los “Mimos” por sí mismo.

¿Cómo habrá solucionado todos los problemas? Bueno, estoy bastante seguro de que el cometido involucro unas cuantas pruebas fallidas, pero tal y como se mueve el film, algunas repeticiones no son necesarias para comprender la estructura del mismo. De esta forma, la sonrisa de Cruise es aún más satisfactoria quizá, viendo a Rita (Emily Blunt) por primera vez fuera de peligro. Hasta que no la ve, él no acepta que lo haya conseguido. Pero sin ninguna baja de por medio, y con pocas amenazas, la guerra termino.

Creo que mi pequeña confusión es incluso un elogio, al saber que la misma es causada por el paso imparable con el que se mueve la película. Es una demostración de ciencia ficción y acción demasiado atrapante y entretenida como para pensar en algunos agujeros. Como siempre, es lo que me ocurre por intentar darle un sentido a los viajes en el tiempo. El Joe (Bruce Willis) del futuro en Looper tenía razón al respecto, “… si empezamos a hablar de eso, entonces vamos a estar aquí todo el día, haciendo diagramas con pajitas.”.

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