11 de junio de 2013

CRÍTICA | EN TRANCE (2013)

James McAvoy en En Trance
Decir que Danny Boyle ha saltado de género en género no es ninguna novedad, pero podríamos considerar que con “Trance” tendría que ir cerrando tal círculo. Usando su dinámica dirección para dramas como “Slumdog Millonarie” o “127 Horas”, ahora vuelve a divertirse con otro género, atacando un thriller extraño y efectivo, que si bien se cree un poco más inteligente de lo que es, sigue siendo demasiado disfrutable y diferente como para pasar por alto.

Con un prólogo narrado por James McAvoy, la cinta comienza por introducirnos a Simon (McAvoy), un empleado de gran responsabilidad en un remate de arte. Centrándose en los procedimientos a seguir en caso de un robo, en el medio de una de las subastas, el edificio es atacado por cuatro individuos. Simon sigue el proceso y con la pintura más valiosa a punto de encontrarse a salvo, él y los guardias son detenidos por Franck (Vincent Cassel), uno de los ladrones. Al no ceder, Simon se lleva un gran golpe en la cabeza, y Franck escapa con el sobre que esconde la pintura, pero una vez fuera de peligro, a la hora de admirar su botín, la pintura ya no se encuentra en su marco, lo que lleva a Franck y sus cómplices a recurrir al último que la vio, Simon. Sin embargo, el golpe por parte Franck le provoco una leve amnesia, haciendo que el paradero de la pintura también sea un misterio para él.

Si bien comienza como una fascinante historia de criminales, el elemento principal acaba siendo el hipnotismo una vez que Franck decide recurrir a una hipnotista (Rosario Dawson) para que revele la ubicación del cuadro jugando con la mente de Simon. Esto nos lleva a ir de arriba abajo y de atrás a adelante, convirtiéndose en una excusa perfecta para permitirle a Boyle y a los guionistas, Joe Ahearne y John Hodge, hacer prácticamente cualquier cosa. Esto significa la aparición de incontables giros, confusiones y revelaciones, las cuales se suman con cada pieza del puzzle. Por cierto, un puzzle que parece completo, pero que su imagen no para de expandirse con cada minuto.

La excusa del hipnotismo le quita el título de ingeniosa. Una vez presentada, todo es posible, y así es como se intenta todo al entrar en un portal de psicodelia, violencia e imaginación al forzar la mente humana. Ahora, todos esos extraños momentos son inmensamente divertidos y dirigidos. Boyle no es ningún director que haga las cosas por la mitad, y su trabajo es capaz de vitalizar y animar cualquier cosa, y es el caso en un thriller moderno que hace todo lo posible para escapar de situarse en el futuro, si bien se lo colorea de tal forma. La pauta de Boyle es no parar, y desde que comenzamos con ese asalto a la subasta, el ritmo es bastante ágil. Con esa introducción y otros dos puntos de ebullición más adelante, uno se enfrenta a un viaje intenso que no puede tomarse muy en serio...

Rosario Dawon y James McAvoy en En Trance
Su cuota de momentos al borde de la butaca también se acreditan al equipo técnico, entre la fantástica y por momentos cristalina fotografía, y la gran música de Rick Smith. Esas escenas dinámicas le ganan mucho a la experiencia y la ubican como algo lo suficientemente ágil para evitar que no nos detengamos a pensar de más en lo que está pasando o en las justificaciones de tales decisiones. Para ayudar a vender tales argumentos, tenemos a McAvoy y a Cassell en la cima de la montaña, interpretando a un par protagonistas diferentes, que cambian drásticamente de roles a medida que avanzamos, una de las mejores facetas por parte de la conclusión. También, en un rol quizá más protagónico, Rosario Dawson se deja bastante en pantalla entre su buena actuación, y las escenas en las que aparece desnuda, las cuales empujan a la cinta en otras direcciones, ya cuando se siente capaz de hacer de todo.

Una vez que empieza, parece que contamos con una narrativa completa por lo que uno no está a la espera de un giro o sorpresa, pero estos llegan sin aviso, creando una historia totalmente nueva, la cual, minuto a minuto, va encontrando sus fragmentos. Por esto y los elementos del trance, me cuesta llamarla del todo inteligente como podría llegar a parecer desde afuera. Su fuerte no es crear un rompecabezas en la mente, sino un gran efecto de suspenso y exageración, los cuales se ven desde los ojos de un director experto que claramente lo está pasando bien, al igual que lo haría un espectador bastante abierto. Eso sí, todo con caras bien serias, algo que siempre aprecio, incluso cuando presenciamos cosas como una cara sin ojos ni frente dialogando con alguien, una excelente escena, cabe agregar.

Tras sus dos últimos aciertos, Danny Boyle tenía complicado eso de superarse, y me alegra verlo divirtiéndose con una cinta tan peculiar como esta. “Trance” es una película que en otras manos podría ser catastrófica, pero con un gran valor técnico y un enfoque claro en frescura e intensidad, la misma termina siendo un acierto fascinante de admirar, por más que no sea tan ingeniosa como aparente desde una distancia. Apropiadamente, ”En Trance” es hipnotizaste.

1 comentario:

  1. ¡Muy buena nota! Le di exactamente la misma nota! jajaja...

    Esta nueva historia de Danny Boyle es muy complejo, con un aire a "Memento" o a "El Maquinista". Me encantó.

    Comienza de forma clásica y se convierte en un impactante thriller psicológico. Hasta el último minuto no se sabe como viene la mano, y luego del final dan ganas de verla bajo esa "nueva mirada".

    Es una película rara, con situaciones que pueden parecer bizarras (y de hecho lo son) pero con una esencia muy humana.

    Te invito a mi propia crítica de "Trance" en mi página: http://on.fb.me/133I5X0


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    ¡Saludos!

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